¿Cómo servir una copa de vino?

Hay muchos mitos respecto de cuánto y cómo se debe servir el vino en la copa, pero lo fundamental en lo que debes centrarte es que el servicio permita captar su aroma y sabor, verificando que esté en condiciones ideales, vale decir, libre de defectos y a la temperatura adecuada.

Para esto, una vez que ya se ha descorchado  la botella, se debe tomar  a una altura ni muy alta ni muy baja para que al verter el líquido el cuello de la botella no roce a la copa.

Es importante no llenar la copas hasta arriba, sino por el contrario servir una cantidad de vino mucho menor que su capacidad pues el vino necesita de una buena superficie de contacto con el aire, lo cual hará que se liberen bien las partículas aromáticas.

Se dice que no se debe servir más allá del ecuador de la copa, o sea de la parte más ancha del cáliz.

Las copas de vino blanco siempre son más chicas que las de vino tinto, debido a que el volumen a servir debe ser menor, para que este no se caliente.

Una vez servido, se recomienda que se dé un cuarto de giro de la botella para que no caiga ninguna gota al mantel.

Antes de servir tienes que tomar en cuenta que la botella debe alcanzar para cada comensal y no terminarse a medio camino.

Tampoco olvides  que el vino debe estar servido antes que los platos que acompañará.

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